Lo que para muchos es basura, para otros es dinero en metálico. “Vivo con mi hijo y su mujer, no tengo trabajo, y la única manera que tengo de contribuir a la economía familiar es recogiendo hierros por la calle y vendiéndolos luego”. Tiene 70 años, es cubano y se llama Asdrubal. Su voz es el ejemplo claro de que, en tiempos de crisis, la tradicional ‘astillada de material’ se ha convertido en una salida para la gente sin trabajo o que desea ganar un poco de dinero extra.
La chatarra ha dejado de ser un negocio exclusivo o una forma de ganar la vida dominado por ciertos colectivos como familias gitanas o gitanos rumanos. Las dificultades económicas han provocado que todo tipo de personas se lancen a la calle desde primera hora de la mañana para buscar cobre, metal, aluminio o cartón. Lo pasean por toda la ciudad hasta que encuentran una chatarrería y consiguen algo de dinero en efectivo. A lo sumo 10 euros por día. De media, el kilo de chatarra se paga a 0.10 céntimos de euro, un precio que, paradójicamente lo marca la bolsa de Londres. Lo que diga de buena mañana el London Metal Exchange, determina las reglas de este negocio al contado.
El director del Gremio de Recuperación de Cataluña, Luis Ortiz de Zevallos, puntualiza que la recogida de chatarra solo es "la punta del iceberg del negocio". Detrás, hay un proceso de reciclaje y recuperación de todo tipo de materiales que son inservibles y que, a través de la recogida, se les da una segunda vida. "Es como si dices que los señores que venden latas por la calle representan al sector de la restauración. Con esto pasa lo mismo", afirma. LEER EL ARTÍCULO COMPLETO.
fuente: http://wikidiario.info/
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